Emilio La Rosa RodríguezVice-Presidente del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO | |
En los últimos años un cierto numero de medicamentos han provocado efectos secundarios graves causando la muerte de centenares de pacientes en diferentes países. La información sobre esos graves efectos se conocía mucho antes de que las autoridades los retiren del mercado. Es el caso del Mediatorâ ((benfluorex) un derivado de la anfetamina, comercializado en Francia durante 33 años y que fue retirado del mercado en noviembre del 2009, luego de haber provocado entre 500 a 1000 muertes y arruinado la vida a miles de personas debido a sus efectos secundarios nefastos (lesiones de las válvulas cardiacas, hipertensión arterial pulmonar). Lo grave del asunto es que desde 1997, una revista científica (Prescrire), independiente de la industria farmacéutica, había señalado su nocividad y su ineficacia terapéutica. Este medicamento fue indicado en un inicio para combatir el colesterol y los triglicéridos elevados, la diabetes y la arteriosclerosis, y luego se restringió la indicación como coadyuvante de una dieta adaptada para diabéticos con sobrepeso. Sin embargo, fue prescrito en un 70% de casos para bajar de peso, indicación no autorizada por la agencia francesa de medicamentos. La interrogante que surge es cuales fueron las causas de esta deriva. La respuesta quizás se encuentre en los resultados de un estudio realizado por el Observatorio francés de la Visita Médica, que señalaba que la gran mayoría de visitadores médicos exageran las indicaciones y las posologías de sus productos y raramente informan al medico sobre las contraindicaciones, las precauciones de empleo, las interacciones medicamentosas y los efectos indeseables de sus medicamentos. Entonces, habría que preguntarse sobre la utilidad del visitador médico y la respuesta es que solo sirve para vender más sus productos modificando las indicaciones y posologías y ocultando información valiosa sobre los efectos adversos, lo cual va en contra del uso racional de los fármacos y de la salud de la población.
Dentro de esta problemática de uso racional, surge el tema de la relación beneficio/riesgo del medicamento, porque cuando esta correlación es netamente desfavorable, no tiene ningún sentido continuar la comercialización por el simple hecho que se expone inútilmente a los pacientes por un beneficio inexistente, contraviniendo uno de los principios fundamentales de la bioética: primero no hacer daño. Lo que en teoría parece una evidente, no lo es en la practica debido a interés alejados del bien común. Los problemas graves provocados por el Mediator se han producido en otras oportunidades con medicamentos como el Vioxx, retirado del mercado dos años después de tener conocimientos de sus efectos nocivos graves, provocando, solo en Estados Unidos, más de 27 000 muertes.
El país no esta exento de estos problemas que se pueden volver a repetir con otros medicamentos debido principalmente a una farmacovigilancia ineficiente, al conflicto de intereses entre la industria farmacéutica y los profesionales médicos, a la retención y ocultamiento de la información sobre los efectos graves y al casi monopolio de la información farmacéutica en manos de dicha industria. Todos sabemos que los medicamentos pueden provocar efectos secundarios, pero aceptamos ese riesgo porque teóricamente nos procuran un beneficio terapéutico. Por el contrario, no podemos aceptar ese riesgo si el valor terapéutico del medicamento es dudoso o nulo. ¿Cuantos medicamentos de éstos medicamentos son comercializados en el Perú? Una respuesta inicial la tenemos en los resultados del trabajo realizado por Acción Internacional para la Salud (AIS) que demostró que de los 50 medicamentos más vendidos en el Perú, 24% no poseían un valor terapéutico científicamente comprobado, pero sin efectos indeseables graves o frecuentes y 2% de los medicamentos estudiados tenían una relación beneficio/riesgo desfavorable, lo que significa que ponen en peligro la integridad de la persona. Si tenemos en cuenta que existen más de 5000 especialidades farmacéuticas comercializadas en el país, podemos concluir que una cantidad importante no poseen un valor terapéutico y que una centena de ellos podrían pertenecer al grupo de indeseables (beneficio/riesgo desfavorable). A ello se suma la presencia en el mercado de medicamentos adulterados.
Es urgente pues, elaborar una política de medicamento basada en el acceso universal de medicamentos de valor terapéutico científicamente comprobado, la calidad, la seguridad, el uso racional, el desarrollo de los genéricos de calidad y bajo precio y el fortalecimiento de la autoridad reguladora. Así mismo, es urgente y necesario crear las condiciones en materia de formación de los médicos y de información del público para que la consulta médica no concluya casi siempre en una prescripción de medicamentos.
Gracias por este ensayo. El tema de conflictos de interés requiere ser incorporado en la currícula de las escuelas de medicina en América Latina, y especialmente en el Perú. Cada vez hay más injerencia de la industria en la educación médica continua, con sistemas de becas para todo evento científico que desee gozar de audiencia y contar con ingresos económicos para la institución organizadora. Las implicancias de este fenómeno tiene efecto multiplicador y el efecto de respaldo implícito al papel que juega la industria en este proceso.
RépondreSupprimerEl libro "la fabricación de nuevas patologias" editada por el FCE desarrolla con mayores detalles los temas de dicho artículo.
RépondreSupprimerEmilio La Rosa