jeudi 24 février 2011

LA PREVENCIÓN DEL CANCER


Emilio La Rosa Rodríguez

Vice-Presidente del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO



En nuestro país, el cáncer es un problema mayor de salud pública. Se estima que cada año hay alrededor de 45,000 nuevos casos, de los cuales solo 25,000 son diagnosticados precozmente. Estas cifras aumentaran en las próximas décadas si no se ponen en marcha, a nivel nacional, las acciones de prevención adecuadas que permitan luchar de forma eficaz contra estas patologías malignas, que representan actualmente la segunda causa de muerte.
La prevención primaria de factores de riesgo de cáncer (tabaco, alcohol) y la prevención secundaria (despistaje sistemático) reducirían la taza de mortalidad por cáncer.  El tabaco es un factor de riesgo del cáncer del pulmón, y el abuso del alcohol, del  cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe y esófago. La lucha contra el alcoholismo y el tabaquismo pasa necesariamente por una mejor y mayor  información y educación para la salud. En el caso especifico del tabaco, es importante saber que el aumento del precio de los cigarrillos es una medida disuasiva, sobretodo en los jóvenes. Las campañas de información basadas en el miedo o la amenaza mortal del tabaco es ineficaz para disuadir a los jóvenes, porque a esa edad la muerte en aun una abstracción. Es mucho más efectivo sensibilizarlos sobre el comportamiento de la industria del tabaco, sus mentiras y sus estrategias para vender más en la población joven. Lo mismo podríamos decir en relación al alcohol, y agregar que los jóvenes están adoptando modos de consumo “toxico-maniaco”, en el cual los episodios de ebriedad aumentan considerablemente.

El despistaje consiste en detectar en una población aparentemente sana, una enfermedad (o un factor de riesgo) no conocida o asintomática, con ayuda de un examen que responda a los criterios de simplicidad, aceptabilidad, validez y costo adecuado. En el caso que nos ocupa, se recomienda el despistaje de los canceres de mama, de cuello uterino y colo-rectal. En cuanto al cáncer de próstata, lamentablemente el análisis del PSA (Prostate-specific antigen) no es muy especifico y no debe ser utilizado como examen de despistaje.
El despistaje de cáncer de mama es actualmente el medio mas eficaz para disminuir la mortalidad a condición que el programa sea riguroso en relación  al examen, a los resultados que se desea obtener y al seguimiento de las mujeres que tengan un examen positivo (confirmación diagnóstica y tratamiento). En general, todo despistaje debe tener en cuenta varios factores: la participación,  la periodicidad, el seguimiento, la calidad y la formación del personal. La participación debe ser importante (mínimo 60% de la población a riesgo) para así poder justificar los gastos que irroga este programa y reducir sustancialmente la mortalidad. El examen debe repetirse con una periodicidad de dos años y la eficacia del programa depende de un plan  riguroso de calidad: controles del examen (evaluaciones del mamógrafo, de la calidad y la doble lectura de las placas radiográficas,..), de los exámenes anatomo-citológicos y del seguimiento de los casos sospechosos. La exigencia de calidad es importante porque los falsos positivos (se diagnóstica un tumor que no existe) y los falsos negativos (no se diagnóstica el tumor) deben ser mínimos, para evitar angustias y sufrimientos o falsas esperanzas, respectivamente.

Las normas europeas recomiendan que las mujeres entre 50 y 69 años sean sometidas, cada dos años, a una mamografía de despistaje. El objetivo del programa es de detectar tumores inferiores a 10 milímetros de diámetro, que, generalmente, no han dado metástasis y permiten un tratamiento eficaz. Para detectar tumores pequeños, es importante que el mamógrafo este sometido a un control de calidad periódico y sistemático y que los médicos radiólogos sean formados a la lectura de las radiografías (una o dos incidencias). Los mamógrafos deben  ser controlados por un equipo competente e independiente del fabricante, que apreciara los diferentes parámetros de funcionamiento del aparato y del material utilizado (caseteras, sala de revelado, negatoscopios). El control se realizara, como mínimo, dos veces por año y en caso de anomalía, un nuevo control será programado para verificar si las anomalías detectadas fueron corregidas. Todos estos, son algunos de los principales criterios para asegurar la eficacia del programa. Sin estos requisitos, el programa de despistaje seria ineficaz y no cumpliría con su misión principal: reducir la taza de mortalidad.




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